Las expulsiones forzadas han sido reconocidas por la Comisión de los derechos del hombre de las Naciones Unidas, como una violación flagrante de los derechos fundamentales de la persona. Recubren toda evicción permanente o temporal, contra su voluntad, de personas, familias o comunidades de sus hogares o de las tierras que ocupan. De Zimbabwe a India pasando por Camboya o China, numerosas voces se elevan para denunciar esta práctica.

En 2005, la comunidad internacional tomaba brutalmente consciencia del programa de expulsiones masivas y de las demoliciones de viviendas puestas en marcha por el gobierno de Zimbabwe. No menos de 700’000 personas han sido directamente afectadas, más de otros 2 millones han sufrido con sus repercusiones. Los alojamientos, las escuelas y los dispensarios han sido arrasados con el bulldozer y los incendios, los pueblos enteros desplazados. El realojamiento forzado de una parte de la población en las zonas rurales, donde las penurias alimentarías ya eran un factor de miseria importante, ha constituido un elemento agravante de la situación. Hoy todavía la crisis humanitaria que se deduce perdura.
Según Amnistía Internacional, más de 150’000 camboyanos a través del país corren actualmente el riesgo de ser expulsados de sus casas y de sus tierras, a causa de los litigios territoriales, del acaparamiento de tierras o de proyectos de desarrollo. Para otros numerosos sin embargo esto ya se ha producido. Sopheap testifica : « He perdido mi casa, todo el arroz que teníamos y los objetos personales como la ropa y los utensilios de cocina. Todas las casas han sido incendiadas y destruidas por las excavadoras y los bulldozers. Han guardado las chapas onduladas y las planchas de madera todavía válidas para ellos mismos. Incluso han cogido las vasijas para el agua y han robado los pollos y los patos... » Sus medios de subsistencia arrebatados, las personas expulsadas permanecen sin techo, aparcadas en los refugios improvisados, sin agua potable, ni alimentos.
Calificada de “necesaria” a razón de la insalubridad de las viviendas y de la insuficiencia de las infraestructuras públicas, la modernización de las ciudades planificada en China, se traduce por la demolición de los barrios enteros y la expulsión forzada de los habitantes. Éstos están raramente informados en plazos razonables. Además, no están realojados y la compensación, cuando tiene lugar, no es adecuada. Presiones, acoso y violencia son utilizados para obligar a las personas a dejar su alojamiento. Por otro lado, en este contexto, los recursos en justicia son rendidos inoperantes a causa de las relaciones estrechas entre autoridades judiciales y gobiernos locales.
India no escapa tampoco a este fenómeno. A título de ejemplo, fin 2007 en el distrito de Kapurthala (Penjab), la organización Planeta Niños ha denunciado la destrucción de 135 casas abandonadas de un barrio de chavolas en la entrada de la ciudad con el mismo nombre. Las familias viven sin embargo en la calle, recuperan los ladrillos de sus antiguas viviendas y las amontonan sin saber donde y cuando podrán reutilizarlas. Ninguna solución al problema de su vivienda les ha sido propuesta.Todos los habitantes, jóvenes y viejos están obligados a dormir al aire libre, a veces al aire libre, incluso en el suelo, mientras que la temperatura invernal en Penjab varía por la noche entre 1 y 5º C. Puesto en tela de juicio en este caso particular, el agrandamiento de una calle que ha acarreado las expropiaciones.(Léa nuestra entrevista de Sr Vashdev Chander Parkash, Fundador de Planeta Niños)

Bajo el cubierto del desarrollo, los ataques al derecho de alojamiento y la violación de otros derechos fundamentales al que son vinculados, tales como el alimento, el agua, la salud o la educación se continúan por todo el planeta. La marginalización y el empobrecimiento de una parte de la población pesan a veces poco con respecto a los intereses económicos en juego. Los niños, población vulnerable entre todas, son las primeras víctimas inocentes...
Vínculos :
ONG precediente - Archivo 2005/ Planeta Niños
http://www.unhabitat.org
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